Strip- tease

Quítate el sombrero,
si lo tienes,
quítate el pelo,
que te abandona,
quítate la piel,
las tripas, los ojos,
y ponte un alma.
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martes, 24 de abril de 2012

Ni quiero...

Porque por las noches me es más difícil no pensarte,
¿por qué por las noches me es más difícil no pensarte?
¡porque por las noches me es más difícil no pensarte!,
por eso...

...por mucho que intente darle esquinazo a tu rostro,
aunque trate de darle la espalda a tu luz, que ni a oscuras
se va,
no logro dejar de pensar en ti.
(ni quiero...)

jueves, 23 de febrero de 2012

Dary al-istihlal.

Wallada.

Wallada Bint Al Mustakfi, también conocida simplemente con el nombre de Wallada, nació en Córdoba en el año 994. Fue hija del califa Omeya Muhammad Mustafki.

Fue famosa por su gran talento poético y fue la más célebre de las escritoras andalusíes, pero de igual modo mujer de una belleza apabullante: hermosa figura, tez blanca, ojos azules, pelirroja... el ideal de la época.
Tras la muerte de su padre, al no tener descendencia masculina, Wallada heredó todos sus bienes, con apenas 17 años, prescindiendo de toda tutela masculina, abrió palacio y salón literario en Córdoba, donde ofrecía instrucción en la poesía y el canto a hijas de familias poderosas y acaso instruía a esclavas en la poesía, el canto y las artes del amor. Ella era hija de Amin Am, una esclava cristiana enviada a cultivarse a Medina, y su nodriza y maestra fue la esclava negra Safia.

Entre sus alumnas destacó Muhya Bint Al Tayyani, una joven de condición muy humilde (hija de un vendedor de higos) a la que acogió en su casa y que terminó denigrándola en crueles sátiras.
Su posición privilegiada en lo social le da un carácter excepcional, aunque la personalidad de Wallada, sensible y refinada, hubiese destacado de todos modos, ya que Wallada era la mujer más culta, famosa y escandalosa de Córdoba. Se paseaba sin velo por la calle y, a la moda de los harenes de Bagdad, lleva versos suyos bordados en la orla de su vestido o en túnicas transparentes. La leyenda dice que en el lado izquierdo rezaba:

"Estoy hecha, por Dios, para la gloria,
y camino, orgullosa, por mi propio camino."

y en el derecho:

"Doy gustosa a mi amante mi mejilla
y doy mis besos para quien los quiera".


Apenas se conservan nueve poemas suyos, de los cuales cinco son satíricos, se ha visto rodeada de una cierta fama de atrevida y mordaz. Además algunas alusiones un poco subidas de tono, en sus versos, seguramente unidas a las represalias de sus enemigos, motivaron que pasara a la historia como inmoral y libertina, a lo cual contribuye el hecho de que no se casó nunca, y se le conocieron varios amantes.

A los 20 años conoció al hombre que marcó para siempre su vida. Fue en una noche de fiesta poética, jugando a completarse poemas según la costumbre cordobesa de entonces. Su historia de amor y desamor con Ibn Zaydum (noble de excelente posición, con gran influencia política y el intelectual más elegante y atractivo del momento) se convirtió en una leyenda. Fue el choque de dos vanidades literarias, en la que ella tomó la iniciativa Tras unos amores estrepitosos, apasionados, públicos y versificados, pronto se rompió el idilio.
De esta relación nacieron varios de los poemas que se conservan de ella. Poemas que tuvieron la misión de ser cartas entre los amantes, dos expresan los celos, la añoranza y los deseos de encontrarse; otro, la decepción, el dolor y el reproche; cinco son duras sátiras contra su amante, al que reprocha entre otras cosas tener amantes masculinos, y el último alude a su libertad e independencia.

Cuando rompió su relación con Ibn Zaydum, se hizo amante del hombre fuerte de Córdoba, el visir Ibn Abdus, rival político y enemigo personal de Ibn Zaydun, al que privó de sus bienes y acabó metiendo en la cárcel. En esa época de cautiverio físico y amoroso escribió Ibn Zaydun sus poemas más famosos. Pero Wallada no quiso volver a verlo. Eso es lo que creó realmente la leyenda. Ibn Zaydun, tras recobrar la libertad, recorría de noche los palacios arruinados de Medina Al Zahara, símbolos de una pasión destruida. Cuenta la leyenda que toda Córdoba lo vio errante y ojeroso, enfermo de amor, y supo de sus poemas sumisos, implorando el perdón que nunca le fue concedido.

Arruinada en su fortuna y su crédito, Wallada recorrió la España de los reinos de Taifa, quizá también la cristiana, exhibiendo su talento y acaso otorgando sus favores, pero siempre volvió a Ibn Abdús, en cuyo palacio acabó viviendo aunque sin casarse con él y bajo cuya protección le sobrevivió, siempre altiva y hermosa, hasta cumplidos los 80 años.
Muere el 26 de marzo de 1091, día en que los almorávides entran en Córdoba.


jueves, 8 de diciembre de 2011

Me cubro de amuletos...

Hamsa


"...mira qué irónicas las cosas: mientras huía del altar, fui cosiéndote a mi clavícula..." - C.B.


www.youtube.com/watch?v=bLRZPMqoacE


martes, 29 de noviembre de 2011

La Bailarina Apuñalada.



"Baila, con el corazón apuñalado, canta
Y ríe porque la herida es danza y sonrisa,
Pide a las víctimas inmoladas que duerman
Y tú baila y canta tranquila.

Es inútil llorar. Contén las ardientes lágrimas
Y del grito de la herida extrae una sonrisa [...]"

Nazik Al Malaika (Traducción de María Luisa Prieto)




viernes, 11 de noviembre de 2011

T-A


‎"Tenía ganas ya de pasar junto a ti unos minutos soñando, sin un reloj que cuente las caricias que te voy dando..." - P.A.

sábado, 5 de noviembre de 2011

"Miran al cielo y piden un deseo: contigo la noche más bella."

Romeo y Julieta- Dicksee.





Romeo
:
(Tomando la mano de Julieta)
Si con mi mano, por demás indigna
profano este santo relicario,
he aquí la gentil expiación:
Mis labios, como dos ruborosos peregrinos,
están prontos, están prontos
a suavizar con un tierno beso
tan rudo contacto.

Julieta:
El peregrino ha errado la senda
aunque parece devoto.
El palmero sólo ha de besar
manos de santo.

Romeo:
Pues oídme serena mientras
mis labios rezan, y los vuestros
me purifican. (La besa)

Julieta:
En mis labios queda
la marca de vuestro pecado.

Romeo:
¿Del pecado de mis labios?
Ellos se arrepentirán
con otro beso. (Torna a besarla)

— Fragmento de la escena V, acto I,
de Romeo y Julieta.

*Ella soñará un viaje y no habrá despedidas. (I.S.)

viernes, 4 de noviembre de 2011

El valor del respeto, el valor del amor.

SDM.

A veces me pregunto cuánto ha de quererse a una persona para renunciar a algo que realmente te hace feliz por ella. Inmediatamente, me asalta otra pregunta:

¿Cuánto ha de malquererte esa persona para hacerte renunciar a algo que te proporciona felicidad?

Si no me equivoco, si una persona te quiere, quiere que seas feliz, con lo cual, no querría, por nada del mundo, que renunciases a eso que tanto te llena, apasiona, etc. por satisfacerlo/a.

Ténganlo en cuenta, porque a veces cometemos esos errores en las relaciones, tanto de pareja, como de amistad, etc.

Y ahora me vienen a la mente unas palabras que leí recientemente y que terminan de fundamentar mi teoría sobre que SI QUIERES A ALGUIEN, LO/A QUIERES A TODOS LOS EFECTOS, SIN PRETENSIÓN ALGUNA DE CAMBIO EN ÉL/ELLA:



"Yo soy Yo.

Tú eres Tú.

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.

Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres Tú.

Yo soy Yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

Será maravilloso.

Si no, no puede remediarse.

Falto de amor a Mí mismo

Cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falto de amor a Ti

Cuando intento que seas como yo quiero.

En vez de aceptarte como realmente eres.

Tú eres Tú y Yo soy Yo."


( Fritz Perls )

jueves, 27 de octubre de 2011

Clavo.




Una vez clavado, sacarlo será difícil, mucho. Has de utilizar todo tu empeño, tus herramientas, tu pericia, tus ganas, para poder, de hecho, sacarlo.

No querer sacarlo equivale al óxido del mismo dentro de la superficie en la que está inserto, produciendo la descomposición de ambos por la acción de esa sustancia anaranjada que se produce por el contacto del clavo y la superficie en la que está hincada con el oxígeno.
Esa sustancia que ahora me falta, de tanto pensar...

Hace tanto que no me hacía tanta falta, y palíndromo, y pleonasmo, y sinestesia, y desesperación por falta de seguridad, de ganas de arrancarlo... Y echar de menos vuelve a ser algo doloroso. Vuelta a empezar. Nadie dijo que fuera fácil.


¿Pero de qué hablas? Tú no eres más que el clavo. Ni cuentos ni historias.
Para sacar uno, necesitas otro. Eso es todo. Y ahora se hunde, se oxida y se saca a sí misma, cual mariposa libre en cautividad, puesto que ya no tiene otro uso, otro objetivo, ni otra utilidad, si no es la de volar SOLA.

Como siempre, adelante.



miércoles, 26 de octubre de 2011

Valentía y pupilas.



Audrey Tautou & Mathieu Kassovitz
(Amélie et Nino)


Dos pares de ojos oscuros, pestañas largas y negras como el azabache, curiosidad, voluntad etérea de aprenderse hasta el más mínimo detalle de la anatomía del/ la otro/a, complicidad...
Pero no puede resistirlo, baja la mirada y se ruboriza.

Así empieza este cuento...



Sostener la mirada.



miércoles, 27 de abril de 2011

Inmature.

Tamara Lempicka



Me di cuenta de que jugaba con fuego cuando tenía las brasas dentro de la boca, entre los dedos, quemándome las piernas, deshaciendo mis sueños...

miércoles, 23 de febrero de 2011

No puedes aparecer y desaparecer así. Y lo sabes.




"Una buena comida, una buena charla, un buen polvo, ¿hay acaso mejor forma de pasar el día? No había gusanos que devorasen su conciencia, no había preocupaciones que no pudiese quitarse de encima. Flotaba con la marea, y nada más. "




Henry Miller.









Parcialmente. Como mis labios.

viernes, 28 de enero de 2011

Further than your face.


Hay un instante cuando sonríes, justo cuando se te hinchan las mejillas y tus ojitos se cierran para dar paso a tus relucientes dientes, en que siento esas mariposas. Y me digo, no vuelvas a mirarlo, pero es inevitable...Y las siento volar por mi estómago. Suben hasta mi pecho.

De repente, noto un pinchazo ahí mismo. Donde está el corazón. Más a la izquierda, más adentro. Y me doy cuenta de que no te tengo...


Y tapo tu rostro. Y cierro mis ojos. E intento cerrar mi mente también, pero es una idiota, y no me hace caso. Y aunque no recuerdo casi tu olor, ni tu tacto, ahí estás...


Y un regalito:


''¿Por qué cuando sonríes,
se llena de música mi mundo
y mis oídos se alegran
y mi voz se calla y me dejas mudo?


José Contreras.

lunes, 17 de enero de 2011

Tócame, pero de verdad. Así. Atravesando mi piel.


Una mancha de sangre en las bragas blancas y suaves de algodón,
una mancha de semen en las páginas 3 y 4 de la revista ''Tetas'',
una mancha de tinta azul en el extremo inferior derecho de mi cuaderno,
una mancha negra en los pulmones, posiblemente muerte,
una mancha de asfixia en el corazón.


Una mancha en mi expediente impoluto de colegio del OPUS,
una mancha en el diploma de aquel curso de inglés en el que mi profesor esnifaba cocaína en los descansos,
una mancha en la camiseta que quería llevar hoy, esa con la que parece que tengo las tetas más grandes,
una mancha en el corazón.


Una mancha de asfixia, de soledad,
una mancha profunda y oscura,
densa e intangible,
una mancha inerte y estranguladora.

jueves, 6 de enero de 2011

I say "come", but you don't wanna hear...


¿A qué esperas? ¿Quieres un cartel luminoso?

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿Quieres subir a tomar café?

Es hora de hacer balance. De hecho, he llenado unas cuantas hojas con lágrimas, risas, sangre... y todo un año vivido.


Hoy me repito una y otra vez que no debo ser tan suceptible. Ese es mi propósito para año nuevo, además de los típicos de hacer dieta, deporte, ser más generosa, menos víctima del consumismo, etc.


Puedo ser la mejor y más mortífera víctima cuando quiero ^^





Y para despedir el año, te dejo aquí un trocito de un diálogo de la película "Tocando el viento":


La chica, mientras conversan frente a la fachada del hotel en el que se aloja, le dice -¿Quieres subir a tomar un café?- con semblante risueño.

Él la mira y, tristemente, le dice -No tomo café- A lo que ella responde -Tampoco tengo-










Hazme una promesa. Dime que vas a hacer todo lo que no hiciste este año pasado. Dime que no vas a tener remordimientos por disfrutar. Dime que vas a llamar más a tus amigos y amigas. Dime que vas a verte guapo/a todos los días cuando te mires al espejo, y que vas a sonreirte cada mañana para empezar y acabar bien toda la jornada. Dime que vas a luchar más por lo que crees que es justo, que vas a ser más coherente con lo que piensas que deberías hacer y lo que haces en realidad. Dime que vas a amar sin temor, que vas a darte por completo...pero también dime que vas a ser reflexivo/a y que no vas a cometer errores que te lleven a sufrir.
Dime que has aprendido mucho este año para aplicarlo el que empieza en unas horas.
Dime que vas a vivir intensamente, tocando el viento...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Búscame. Te prometo que te dejo que me encuentres.




Escribir sobre labios, sobre besos, sobre mordiscos, sobre sangre, sobre huesos, sobre senos, sobre manos, sobre sexo...
Escribir sobre golpes, sobre caricias, sobre vírgenes y ateos, sobre gritos, sobre esperma, sobre vida, sobre excesos.
Escribir sobre luces, sobre tacto, sobre plumas y deseos.
Escribir sobre las ganas que tengo...

Escribir, sólo es describir. ¿Y vivir? ¿Adónde van mis ganas?

sábado, 11 de diciembre de 2010

Soy feliz con esta esquizofrenia tan particular.


Necesito drogarme con promesas.

Leyendo a Enrique Urquijo me he dado cuenta de la tremenda sensibilidad que impregnaba sus letras. Pero también me he dado cuenta de la fragilidad de ese hombre, de la fragilidad del amor.
Soledad, tristeza, desasosiego, pasión, rupturas, sexo, amistad, muerte...

¿Sabes? Hoy he llorado escuchándolo. Mucho... y no sé por qué. Quiero creer que es porque la letra era desgarradora: "Con las manos tan llenas, cada día más flacos. Inventamos mareas, tripulábamos barcos y encendía con besos el mar de tus labios", y no porque te echo de menos.


"Ahora dedico mi tiempo a fabricar corazones de cartón son para usar y tirar."

Corazones de cartón- Enrique Urquijo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Por si algún día me lo pedías.


Ayer, mientras dormías a mi lado, me deslicé por las sábanas lenta y delicadamente para no interrumpir ni tu sueño, ni tu acompasada y agradable respiración.

Conseguí ponerme de pie en la cama, pero lo suficientemente alejada como para no moverte.
Estaba desnuda, así que me enrollé ese foulard que tú me regalaste alrededor del cuerpo. Por fin apoyé mis fríos pies en el suelo.
Antes de empezar a caminar te miré; dormías como un bebé, dulce y plácidamente, con expresión de paz y mariposas, como yo suelo decir.

Al fin me dispuse a buscarla. Primero cogí tu pantalón. Miré por todos los bolsillos, pero nada. Ahí no estaba.
Dubitativa continué buscando. Fui a tu bolso, grande y oscuro. ¿Cómo buscar dentro de él sin un ápice de luz en la habitación salvo los tímidos rayos que se colaban por las últimas rendijas de tu persiana? Abrí la cremallera con cuidado, como si fuera a desmoronarse de un momento a otro. Allí estaba... pequeña, fría, deseada...

Me vestí rápidamente, como si de ello dependiese mi vida. Ni siquiera me puse camiseta, sólo mi abrigo y unos vaqueros. Salí sigilosamente de la habitación y entorné la puerta, para no hacer ruido al encajarla para cerrarla completamente.

De repente, me vi en tu ascensor, como un pajarito encerrado en una jaula, mas corrí, corrí tanto que sentía el frío rasgarme la garganta, sentía mi piel tiritando, erizada.
Al fin conseguí llegar: -Una copia, por favor.- Ese señor la metió en una especie de sobre de papel...ERA MÍA. La introduje en mi bolsillo trasero, la pagué y salí de allí sin siquiera decir adiós (maleducada temerosa).

Abrí tu portal, subí al ascensor. Esta vez era diferente, me sentía a salvo y a gusto en la "jaula". Abrí la puerta de tu casa, todo en silencio. Comencé a desvestirme en cuanto cerré la puerta. La cogí, no la copia, sino la original, con una mano. La ropa, toda, en la otra (con ella dentro del bolsillo de mi pantalón).
Abrí la puerta de tu habitación como pude...¡Dormías! Con esa expresión de paz y mariposas... La dejé en tu bolso y lo cerré. Lo puse tal y como estaba, bajo tu jersey azul. Abandoné mi ropa a su suerte sobre tu silla.
Subí un pie a la cama, con cuidado el otro. Cual serpiente, me introduje de nuevo entre las sábanas. Froté mi cuerpo contra las sábanas e incluso utilicé mis manos para calentarme realizando movimientos ascendentes y descendentes. Decidí tocarte para ver si mis manos aún seguían frías. Te moviste y me dijiste entre el sueño y la vida, - Anda, para, que tengo sueño.- y me abrazaste de manera que no pudiera tocarte con las manos.

Mientras contemplaba la pared y sentía tu pecho contra mi espalda, recordé que ya la tenía. Tenía la llave de tus entrañas, por si algún día querías que entrara en ellas, que las abriera de par en par para tocarlas, amarlas... Cerré los ojos y me concentré en tu respiración. Después de eso no recuerdo nada, salvo el amor.